LA HISTORIA DE KRISTEN

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

A mediados de mayo del 2005 llegué al Hotze Health & Wellness Center en Katy, Texas.

Para ese entonces, ya había pasado muchos años de preocupaciones y frustraciones por mi salud dentro del Houston Medical Community.

Para resumir:

Me casé en 1996 a la edad de 41 años. Casi  inmediatamente después  comencé a sufrir de una variedad de los llamados  síntomas de malestares de la mediana edad. Entre ellos: infertilidad, abortos, desequilibrio hormonal, alta presión sanguínea, colesterol elevado, aumento de peso, quistes en los ovarios, anemia, fatiga, una gran perdida de cabello , uñas quebradizas, baja noción cognitiva, acidez estomacal, el libido inexistente y eventualmente, una indeseada histerectomía. En pocas palabras, era un desastre.

Me quejaba abiertamente y seguido con mis doctoras de obstetricia y ginecología. Ambas (las dos mujeres) sugirieron que:

  1. Así es como la vida era para las mujeres de edad media.
  2. La pérdida de mi alguna vez gloriosa melena de cabello, era una vez más, algo esperado de la edad.
  3. Mi “fatiga” era depresión. Les expliqué que no estaba cerca de estar deprimida, simplemente exhausta. Me fui prescrito de todas formas Zoloft, porque eso aliviaría mis “bochornos”.
  4. Cuestioné por mi función de la tiroides. Repetitivamente, me dijeron que era normal.

Dentro de un mes o dos, el Zoloft ya no parecía funcionar para mis síntomas de bochornos. Una amiga enfermera me sugirió Effexor, explicando que sus bochornos habían desaparecido.  Después de tomarlo por 2 meses y medio, mis bochornos habían desaparecido, pero yo estaba cerca de desaparecer también.

Primero, sufrí una horrible caída en casa de una amiga por un desvanecimiento o algo así. Notifiqué a mi doctor inmediatamente, aunque nunca respondió. Pregunté a mi farmacista. ¿podía haber sido una reacción?  Nada cambió. Cuatro meses después, me levanté de mi cama a las 11 pm para servirme un vaso de agua, solo para despertar en el piso de mi cocina después de haber perdido la conciencia y golpearme con  una pared de mi casa. Incluso después de haber ido a Urgencias con un hombro quebrado, las llamadas a mi internista nunca fueron respondidas.

Estaba furiosa ¿por qué nadie me escuchaba? Estaba a punto de darme por vencido y aceptar lo que mi vida se había convertido. Bastantes meses pasaron para cuando una mañana, a las 5:30 am, mi esposo me despertó. Primero me dijo “por favor, no te enojes”, luego me preguntó cuándo, si alguna vez, volvería a estar disponible para trabajar en nuestro negocio. Fue en ese momento que me di cuenta que no podía seguir así. Me di cuenta que mi pobre salud lo había estado afectando a el también. Cuando regresó a casa esa tarde, le dije sobre el Dr. Hotze. Le conté sobre todos los años que lo había estado escuchando en la radio, pensando que ese doctor estaba loco o era un genio. Le pregunté a mi esposo qué creía que debía hacer. Le dije que el tratamiento no estaba cubierto por algún seguro. Me dijo que si había una mínima posibilidad de que me convirtiera en la mujer que era antes, no le importaría lo que costara. Dicho eso, hice una cita. Cancelé la cita. Me fui de compras (No pregunten).

Le conté a una amiga vendedora en Neiman lo que había hecho. Otra vendedora  nos interrumpió. Dijo que habí escuchado nuestra conversación y que, hiciera lo que hiciera, no cancelara mi segunda cita con el Dr. Hotze. Honestamente, creí que estaba loca. Incluso pregunté si ella era familiar del Dr. Hotze. Me respondió había conocido muchas mujeres cuyas vidas habían cambiado por el Dr. Hotze. Eso era todo. Ella aseguró ser una “intervención divina”. Me reí…luego fui a mi segunda cita (¡Gracias Nickie!)

Cuando finalmente llegué al centro de Hotze, me presentaron con el Dr. Ellsworth. Dentro de un momento de nuestra reunión, intuí que quizá él estaría también loco. Le dije que por años había escuchado el programa de radio de Dr. Hotze y pensaba que era un cuento de mercadotecnia y nada más. En este punto, me preguntó por qué, si eso era lo que pensaba, por qué estaba ahí.

Le dije, como les digo, no tenía nada más que perder. Pensé, si no pueden ayudarme, no estaría peor que no intentándolo. El dinero ya no me importaba. Me dijo que realmente creía que podía ayudarme. Le dije que estaba dispuesta a  seguir las instrucciones. Comencé el programa y desde el primer día de la dieta libre de levadura hasta la fecha (sigo con el programa pero no completamente la dieta), mi vida ha cambiado como del día a la noche. Después de cerca de 7 años de ver desesperadamente cómo mi salud se iba abajo, estoy definitivamente “de vuelta”.

No puedo agradecer al Dr. Ellsworth, al Dr. Hotze ya todas las demás personas que han llevado hacia delante hacia la respuesta de una terapia holística que ha ayudado en las enfermedades de sus pacientes. Como beneficio secundario, perdí 33 libras siguiendo el programa, comiendo y ejercitándome correctamente. Ahora me siento como nunca me había sentido en toda mi vida. Todos mis “síntomas” se han ido.

No podré agradecerles lo suficiente por devolverme mi vida.

 

¿Se identifica con la historia de Kristen? Contáctenos y permítanos ayudarle a recuperar su vida.

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