LA HISTORIA DE KAREN

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Cuando tenía 45 años, comencé a sentirme mal, no enferma, pero no definitivamente no estaba bien. Siempre tenía sueño y a veces se me dificultaba concentrarme o encontrar las palabras correctas para expresarme. Estos problemas lo atribuí al estrés de dar clases en la preparatoria y educar activamente la familia.

Pronto, sin embargo, comencé a sentir dolor en todos lados: mis rodillas, caderas, hombros, cuello  y mi espalda baja estaba muy dura.  Cuando me inclinaba para levantar algo, mis rodillas no se volvían a enderezar a su posición. Fui a ver el médico de la familia por este problema y dolor.  Hizo algunos exámenes y me diagnosticó con artritis reumatoide. Consultando un reumatólogo, aprendí que no tenía dicho problema  sino que sufría de fibromialgia. El reumatólogo que algo de mi problema era un simple e inevitable resultado por el envejecimiento y tener sobrepeso. Me dio una dosis diaria de Celebrex y relajantes musculares y me sugirió algunos cambios en mi estilo de vida.

Junto con el dolor, luchaba con la sensación de que algo más estaba mal, un constante malestar que se intensificaba por las tardes,  haciéndome difícil disfrutar mi hermosa familia y mi trabajo retador. Viendo hacia atrás,  pienso que había tenido  la misma ansiedad durante muchos años y no lo reconocía porque siempre había sido parte de mi. Cualquier decisión que tenía que tomar me dejaría insegura y dudosa conmigo misma. Al mismo tiempo, mi peso mantenía aumentando a pesar de las dietas, y constantemente estaba fría, especialmente en mis manos y pies. Mi esposo dice que mis pies fríos eran algo que nunca había experimentado el mismo. Incluso con calcetines, mis pues se quedarían fríos por varias horas después de ir a la cama por la noche.

También noté otros cambios físicos comúnmente relacionados con la disminución de hormonas seguido de mi histerectomía en diciembre de 1999. Los mismos síntomas que muchas mujeres pre menopáusicas sufren en sus cuarentas, estaban teniendo repercusiones en mi matrimonio. Una cirugía abdominal a finales de los 70´s me dejó solo con un ovario y por años, los doctores me habían dicho que un ovario podía producir las hormonas suficientes para la salud. Creí que lo que esos doctores se referían era a suficientes hormonas para la reproducción.

Esos síntomas me aterraban poco a poco. Podía manejar aún suficiente energía para el trabajo y emoción para las actividades y logros de mis hijos, pero en casa estaba exhausta. Me podía quedar dormida tan pronto me sentaba y tenía que arrastrarme a la cocina o comedor y hacerme cargo de mis responsabilidades del hogar. No estaba totalmente consciente de cómo mi comportamiento y apariencia habían cambiado hasta que un día mi esposo me hizo darme un vistazo a mi misma de una dura manera. Me dijo que algo tenía que cambiar. Me dijo que era una mujer joven y  apenas podía andar lo suficientemente bien para hacer las cosas que disfrutaba hacer. El me dio un anuncio que encontró en Texas Monthly y me dijo que la mujer en la historia podía ser yo. Leí la historia y estuve de acuerdo, dolida un poco por las verdades que revelaban en mi, y comencé a sentirme entusiasmada.  ¡Quizá podía ganar algo de lo que ya había perdido!

Así que en junio de 2003, llamé a Hotze Health & Wellness Center. Desde la primer conversación telefónica, sabía que éste lugar era diferente. El coordinador telefónico me explicó los servicios disponibles y los costos y luego hizo arreglos para enviarme un paquete informativo que me ayudara a tomar una decisión bien informada respecto a lo que conllevaría mi primer visita.

Al llegar al centro en Katy, a 5 horas de mi casa, mi trayecto a la salud comenzó.

Sentada en la sala de espera conocí una mujer muy enferma que me dolió el corazón por ella.  Ella sufría de algo que se llama fatiga crónica y no podía levantarse de la cama o hacer nada. Ella lloraba mientas me contaba que había perdido de custodia de sus hijos porque no podía cuidar de ellos. No sé qué pasó con ella, pero rezo porque su tratamiento haya sido tan exitoso como el mío.

Me di cuenta de lo afortunada que era al encontrar este lugar mientras yo todavía podía funcionar. Mi espera fue breve y fui llevada al cuarto de examinación donde el Dr. Sheridan revisó toda la información que tenía de mi entrevista telefónica y me programó unos exámenes de energía, escaneo de densidad ósea, una prueba de alergias, todo eso en el mismo día. Me dijo que varios sistemas de mi cuerpo, la glándula suprarrenal, ovarios, ovarios, tiroides y el sistema inmune estaban bajo estrés y no estaban trabajando cerca de los niveles apropiados.

Además de todo eso, encontró que era alérgica a algunas comidas que consumía casi diariamente: té, trigo y chocolate. Me prescribió unas gotas sublinguales para la alergia, varias hormonas bioidénticas, tratamiento para la tiroides y me sugirió otros suplementos para mejorar mi salud.

Repasando las instrucciones, una de las enfermeras me preguntó si había estado teniendo problemas para tomar decisiones. Mis ojos se llenaron de lágrimas mientras me decía que vería una gran diferencia en mi claridad mental. De regreso a casa, estaba tan impresionada con el  régimen de tratamiento pero las instrucciones claras me facilitaron seguir mi nueva rutina.

Me sentía mejor y mejor.  Mi familia lo notó de inmediato, mis hijos incluso bromeaban sobre mi nueva energía. ¡Me sentía mucho mejor que quería hacer todo al mismo tiempo! Comencé la dieta libre de levadura y bajé de peso. Debo decir que debo mantenerme en la dieta y bajar más peso, pero me falta disciplina, lo siento Dr. Sheridan.  La dieta junto con los medicamente adecuados hizo una gran diferencia en mi dolor de articulaciones y dureza así como en mis alergias. Estaba en mi camino a una nieva vida.

Dos años y medios han pasado desde que descubrí HHWC. Mi salud ha continuado mejorando durante este tiempo. Par mi primer chequeo, mi colesterol había bajado cerca de 35v puntos. Eso era genial, pero lo que me importaba era que me sentía mucho mejor. Regresó mi flexibilidad y el dolor disminuyó. Las hormones hicieron su trabajo inmediatamente. Estaba impresionada por la mejora de esa área en mi vida. Mi memoria mejoró y mi sensación de malestar virtualmente desapareció.

Así es como he ganado mi vida de vuelta. Pensándolo bien, mi vida está mejor que nunca, gracias al Dr. Sheridan y el equipo de Hotze Health &Wellness Center.

 

¿Se identifica con la historia de Karen? Contáctenos y permítanos ayudarle a recuperar su vida.

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