LA HISTORIA DE KIMBERLY

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Mi nombre es Kimberly. Soy mamógrafa, madre de un maravilloso y vivaz niño de casi de 4 años de edad, y la esposa de un marido muy ocupado, que bendito su corazón ha sufrido tanto como yo. Durante mis años de adolescencia, sufrí ciclos menstruales severos, acompañados con dolor intenso, fiebre y sangrado abundante. Mi madre intentó todo lo natural y seguro que ella conocía. Sin embargo, todos los intentos fracasaron y los síntomas empeoraban progresivamente, hicimos un viaje para ver al médico de familia local. Yo tenía dieciséis años y mi madre estaba horrorizada de que los analgésicos prescritos no funcionan, el médico le recetó anticonceptivos. Maravilloso! Mis calambres se fueron, y mis ciclos menstruales mejoraron cada mes. Así que durante diez años continué tomando pastillas anticonceptivas. Entonces conocí a mi marido, y mientras tomaba la píldora, quedé embarazada. Todos estábamos emocionados y, por supuesto, tenía muchísimo miedo como una mamá primeriza.

En mi tercer trimestre me diagnosticaron con diabetes gestacional (dependencia de la insulina), lo que significó una dieta muy estricta y que me inyectara la insulina yo misma. Después del nacimiento de mi hijo, tuve la depresión post-parto, por lo que mi obstetra / ginecólogo me sugirió terapia y me recetó Xanax, el cual me daba miedo tomar, por escuchar el nivel de adicción que causa. Así que empecé a visitar a mi antiguo médico de cabecera, le conté que nunca tenía la energía suficiente para sobrellevar el día, mis sentimientos de rabia y de sólo sentirme sin ganas, todo el tiempo. Me recetó Serafem, un antidepresivo, que parecía ayudar al principio, pero luego los síntomas volvieron un poco más fuertes, y yo empezaba a sentirme como si me estuviera cayendo a pedazos, un caso emocional perdido. Yo reaccionaba mal a todo. Volví y cambié mi receta a Paxil, y luego a Lexapro, aumentando mis dosis en cada ocasión. Entonces empecé a tener mis ataques de ansiedad y pánico que duraban al menos tres horas.

Al principio pensé que estaba teniendo reacciones vagales, una cosa que el cuerpo hace cuando el cerebro se está privado de oxígeno. Había sucedido ya una vez con un virus estomacal. Así que cada vez que pasaba me recostaba sobre la espalda desnuda en un piso frío, con mis pies en el aire y una manta para cuando las agitaciones comenzaran; ahí entonces, sentía náuseas, mareos, estaba aturdida y asustada de lo que estaba pasando. Siempre estaba estreñida. Al igual que cuando estaba embarazada, estaba agotada, incluso después de 10 horas de sueño. Visité otro médico que me dijo que tenía el síndrome del intestino irritable (sí, como no). Todo esto nunca lo había experimentado.

Todavía convencida de que algo estaba mal, visité otro doctor, le dije de mis síntomas y cómo yo los he monitoreado durante 8 -10 días antes de mis períodos. Me recetó Lexapro y dijo que existen muchas mujeres jóvenes que tienen síntomas similares, pero nadie está realmente seguro de la causa y que yo era demasiado joven para necesitar suplementos hormonales. El medicamento que me prescribió debe ayudar. No lo hizo. Todas las noches me iba a descansar con el temor de otro ataque de pánico que durara hasta las primeras horas de la mañana y luego tener que ir a trabajar. Lo peor de todo es que afectó cómo interactuaba con mi familia, mi hijo pequeño. Estaba tan cansada, nunca tuve suficiente energía. Meses más tarde, sin mejora alguna, volví al médico. Me realizó todo tipo de análisis de laboratorio, y me dijo que todo estaba normal y me cambió la receta a Prozac.

Había leído en Texas Monthly sobre Hotze, y cuántas mujeres estaban recuperando sus vidas, pero pensé que yo era demasiado joven. Después de todo, yo sólo tenía 28. Esto parecía algo que las mujeres mayores necesitan, no yo. Después de considerar el artículo y hablar con mi marido durante varias semanas, decidimos que debería ir. Nunca he experimentado una visita al médico tan maravillosa. Me hicieron pruebas para todo, y se dieron cuenta de que tenía anticuerpos tiroideos, levadura, baja progesterona y la testosterona, y muy baja de cortisol. No es de extrañar que se sentía como un choque de trenes.

Comencé a ver el doctor Philips en abril de 2005, y ahora el Dr. Sheridan. Me siento mejor que nunca, no más ataques de pánico. Duermo en la noche sin tener que preocuparme. Los miembros de mi familia realmente socializar conmigo, y lo mejor de todo, mi marido y yo nos llevamos mejor que nunca.

Gracias al Dr. Hotze y el duro trabajo de todos allí en el Hotze Health & Wellness Center, HE RECUPERADO MI VIDA!!!! Muchas gracias.

¿Puede relacionarse con la historia de Kimberly? Póngase en contacto con nosotros hoy mismo y permítanos ayudarle a recuperar su vida!

 

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