LA HISTORIA DE LADONA

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Nací y crecí en San Diego, California  y después me mudé a Houston, Texas. Fui criada en un maravilloso hogar cristiano con el amor y apoyo que cualquier pequeña niña pudiera necesitar o querer.

Cuando tenía 12 años comencé a experimentar lo que describo como mis “días nublados”, hablé de esto con mi madre y ella me aseguró que era normal, mi cuerpo estaba cambiando, me  volvía una mujer y eventualmente la “nube gris” se iría. Desafortunadamente nunca lo hizo.

Conformé crecí la depresión empeoró. Comencé a experimentar un fantasma de otros síntomas como fatiga, perdida de cabello, aumento de peso, ciclos irregulares, SPM, dolores de cabeza y calambres. Estos síntomas empeoraron progresivamente después de que daba luz a cada uno de mis hijos.

No podía imaginar por qué el Señor permitía que pasara por estos tiempos difíciles. Siempre había tratado de servirle con todo mi corazón y honorarlo en todo lo que hacía, ¿por que me estaba castigando?

Decidí hablar con mi médico de ginecología/obstetricia y después de escuchar mis lamentos por cinco minutos, me prescribió un antidepresivo. Estaba negada a tomarlo en un inicio pero después  de dos semanas ya no estaba deprimida pero tampoco estaba feliz o emocionada. Estaba en blanco, era incapaz de sentir algunas de las emociones que Dios había dado que debía sentir como mujer.

Después de 6 semanas de tomar estas drogas, decidí que ya no quería estar medicada, quería estar bien. Decidí dejar de tomar  los farmacéuticos. Mi doctor me dijo que no eran adictivas pero para mi eso no era cierto.  Sufría de dolores de cabeza, mis manos temblaban, no podía dormir, y esos eran algunos de los síntomas que experimenté, sin mencionar que la depresión era peor que nunca y tenía una tormenta en mi interior.

Mi oraciones no eran respondidas. Aquí tenía todo lo que siempre había querido en la vida, un esposo maravilloso, una vida saludable, hijos saludables y un maravilloso hogar pero aún así me sentía miserable. ¿Qué estaba mal conmigo?

En diciembre 20 del 2004, vi un comercial de televisión del Hotze Health & Wellness Center. Este hombre amable en el comercial decía “ ¿está cansado de estar siempre cansado?” Si, lo estaba, así que llamé.  Poco sabía que mi visita a su oficina sería la respuesta a mi oración que había comenzado a susurrar de niña y luego gritado de adulta y que estaba a punto de ser respondida.

El 27 de diciembre de 2004, dos días después de Navidad y un día después de mi cumpleaños 34, caminé en su clínica en Katy, Texas. Vi al Dr. Ellsworth ese día y me escuchó y aseguró que no estaba loca, que tenía un desequilibro hormonal y que l podía ayudarme-¡Alabado sea Dios! Mis problemas no eran mentales para nada, sino físicos. Comencé  a tomar el  programa de hormonas bioidénticas así como la medicina para la tiroides. También tomé vitaminas diariamente.

Dr. Hotze, su programa me ha mostrado que había una forma de controlar la tormenta sin el uso de antidepresivos u otras drogas. NO ha habido efectos secundarios, solo beneficios. ¡Este programa salvó mi vida!

Ahora sé que el Señor me permitió vivir esta experiencia en el valle de la depresión como resultado de un desequilibrio hormonal para poder pararme frente a grupos de mujeres que experimentan los mismos síntomas que yo y decirles que hay esperanza, Dios es esperanza y El es un sanador Todopoderoso y conozco un doctor que también puede ayudarlas.

Honestamente puedo decir que no he tenido un día con SPM o depresión ¡desde que comencé su programa hace más de un año!

Estoy más feliz y saludable que nunca. ¡Quiero gritarlo desde la cima de una montaña! Estoy disfrutando a mi esposo, mis hijos y mi vida como nunca antes.

Gracias desde el fondo de mi corazón por preocuparse lo suficiente en buscar la guía de Dios para ayudar a las mujeres en problemas de salud y sobre todo ¡gracias por mostrarme cómo reemplazar un día nublado con un día de sol resplandeciente!

 

¿Se identifica con la historia de Ladona? Contáctenos y permítanos ayudarle a recuperar su vida.

Leave a Reply