LA HISTORIA DE MARIANNE

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Cómo recuperé mi vida o cómo ya estaría muerta ahora!

Un título dramático pero cierto. Esta historia es para todas las mujeres y sus familias: si se sienten mal, enfermas y desesperanzadas, mi historia podrá ser de ayuda porque ciertamente hay una luz al final del túnel.

Honestamente creo que si mi amiga Debra no me hubiese compartido esa hoja arrancada de la revista de una aerolínea con el anuncio del Hotze Health & Wellness Center, no estaría escribiendo esta carta ahora. Lo único que lamento es no habérmela encontrado 12 años antes.

Todo empezó en 1993, con un error quirúrgico de un ginecólogo que me causó una endometriosis y crecimiento de tejido cicatrizante cuando se realizó la histerectomía. Tuvieron que detener la cirugía porque todo en mi estómago estaba interconectado y el cirujano consideró que era peligroso proceder con la operación en ese momento. Esto fue en el 200. Dos años después, me extirparon mis ovarios y el tejido cicatrizante con una laparoscopía.

Luego de estas cirugías, pensé que esa pesadilla de enfermedad, dolor de músculo y articulación, disfunción cognitiva y cambios de humor se aliviaría tomando el Estradiol que me prescribieron. Creí que eso me devolvería el equilibrio.

Dos meses después, tuve mi primer ataque de pánico. Durante los meses siguientes, estos ataques aumentaron y se vieron acompañados por depresión e insomnio debilitantes. Nuestro doctor familiar me prescribió Ambien, el cual regularizaría mi sueño. Luego me recetó Zoloft y al cabo de una semana de no dormir ni comer y de sentir náuseas, empecé a tener pensamiento suicidas. Una mañana estaba muy enfermo para ir a trabajar, contemplé mi suicidio y cuando estaba listo para ejecutar el plan sonó el teléfono. Contesté automáticamente (nada es coincidencia, como dicen), y era la enfermera del doctor, quien me preguntó cómo me sentía. Al apreciar lo que sucedía me dijo que llamara a mi esposa para acudir a la sala de urgencias. Esto resultó desafortunado porque me internaron en una sala psiquiátrica, donde me administraron muchos medicamentos.

Pero esto era diferente. Me sentí muy mal por las personas recluidas y supe que no pertenecía a ese lugar. Me liberaron luego de dos días y me enviaron al psiquiatra, quien, por supuesto, me recetó un medicamento antidepresivo, Wellbutrin, y un tranquilizante: Klonopin.
Mis observaciones sobre la correspondencia entre mi estado mental y mi histerectomía caían en oídos sordos de los doctores con los que consultaba. Acudí a varios ginecólogos, un endocrinólogo y tres diferentes psiquiatras, y me repartían fármacos psiquiátricos como si fueran dulces. “Prueba esto”: Luego de que aumentar a 1 miligramo la dosis de Klonopin no funcionara, me negué a tomar cantidades más grandes. Un psiquiatra incluso me dijo que podía tomar ese medicamento por dos años sin problemas. Sí, claro: luego de 6 meses me volví adicta.

Nunca había consumido drogas ilegales y siempre titubeé acerca de los medicamentos de prescripción.

Un claro ejemplo de la poca atención que algunos de estos doctores ponen a sus pacientes se dio, cuando en mi segunda o tercera visita, una de ellas me dijo mientras entraba a la habitación “Ah, ¿tú eres la que escucha voces en su cabeza?” Yo ni siquiera había mencionado nada sobre voces. Me dejó perpleja, en especial cuando me había prescrito un medicamento similar al Zoloft que me llevó a tener incluso pensamientos suicidas, a los cuales respondió con otra dosis, esta vez de 15 miligramos de Remeron.

Me sorprende cómo no perdí mi trabajo o a mi esposo durante todos esos años. Fue muy desgastante para mi esposo, y me sentía muy mal por él y bien por el hecho de que no tuviéramos niños que cuidar. Él estuvo a mi lado y, aunque no siempre entendía lo que me pasaba, siempre me creyó.

Después de pasar otro año en la densa neblina de estos medicamentos y sometido al dolor y la miseria, acudí al Hotze Health & Wellness Center, en una visita que resultó reveladora. El doctor Sheridan fue cortés, comprensivo y sabio, y confirmó mi sospechas respecto a la conexión entre mis hormonas y los problemas que me aquejaban. Qué alivio. Estos doctores observan todo el panorama, todo el cuerpo y la mente, y no pedacitos particulares como los otros doctores.

Me diagnosticaron con desequilibrio hormonal, fatiga suprarrenal, hipotiroidismo clínico y crecimiento excesivo de levadura. Me instruyeron sobre dietas, ejercicio, tratamiento hormonal y suplemento, y cómo desprenderme de los antidepresivos y el Klonopin.

Al paso de un año y medio, el equipo de Hotze ha caminado a mi lado para guiarme de vuelta en el infierno en el que estaba. Dejar el Klonopin, el Wellbutrin y el Remeron no ha sido nada fácil. Es más complicado dejar algunos de estos fármacos que las drogas ilegales que uno encuentra en la calle. Gracias a su apoyo continuo, mi determinación de estar mejor se volvió más fuerte. El doctor Sheridan, Janet, la asistente del médico, y los enfermeros también me apoyan a cada momento. Tan solo pensar en todo mi progreso me hace seguir adelante.

La mayoría de sus pacientes mejoran luego de unos cuantos meses de programa, pero por los medicamentos que tomaba, a mí me costaba un poco más. De cualquier manera, todo ha valido la pena porque cada día representa un paso que me acerca más a mi salud y felicidad.

El doctor Sheridan y su equipo se han esforzado de más por mí y por eso estoy muy agradecido. Desearía compartir esto con todas las mujeres para que no tengan que pasar por el suplicio que yo experimenté. Ya he visto suficientes tomando antidepresivos y tranquilizantes sin poder encontrar su salida a ese dolor.

Cada vez que les informo de las buenas noticias… sí, hay una luz al final del túnel y existe el alivio. Ahora mismo estoy en la última fase de resaca del Remeron y me siento mejor cada día. Me alegra mucho no tener que consultar con más psiquiatras. Estoy feliz de estar feliz, de nuevo. ¡Estoy muy feliz porque la depresión y la ansiedad son demonios del pasado! Estoy muy feliz de emocionarme por el futuro a mis 51 años de edad y mi esposo está muy feliz de tener a su esposa de vuelta.

Gracias, doctor Sheridan, Janet y todo el equipo de Hotze Health & Wellness Center, por su apoyo continuo y su atención médica.

¿Puede identificarse en la historia de Marianne? Póngase en contacto con nosotros y permítanos ayudarle a recuperar su vida!

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