LA HISTORIA DE MARISA

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Para empezar, estoy encantada por esta oportunidad de agradecer al Hotze Health and Wellness Center, al doctor Hotze, y al resto de los médicos que adoptaron este moderno concepto de tratar a hombres y mujeres con hormonas bioidénticas. Me gustaría agradecer también al personal, las enfermeras, los farmacéuticos y la recepcionista, por mencionar a unos cuantos, cuya dedicación es evidente y quienes nos hacen sentir cómodos cada vez que llamamos para obtener la información necesaria al momento.

Aparte de eso, gracias al Hotze Health and Wellness Center, he podido gozar mi vida al máximo y trabajar una gran cantidad de horas, a diferencia de estar acostada en mi cama cada dos semanas con un sistema inmunitario destrozado, que era el destino al que me dirigía hace un tiempo.

Soy una mujer de 44 años criada en el sur de California y residente de Nueva York durante los últimos 20 años. Mi prometido y yo somos diseñadores de joyería. Diseñamos y manufacturamos cada pieza, la vendemos a las tiendas minoristas y además tenemos nuestra propia boutique en Soho, Nueva York (¡esperamos que la primera de muchas!). Siempre he trabajado mucho. Hace un par de años comencé a notar ligeros cambios en mi química corporal, de los cuales asumí que eran cambios hormonales.

También sabía que en los próximos 10 años notaría más. Puesto que conocí a mi ahora prometido ya en una edad más avanzada, nunca quise asustarlo con ataques irascibles causados por mis cambios hormonales. También consideré que, de empezar con un tratamiento ahora que estoy saludable, quizá los cambios por venir en los siguientes años ocurrirían más armónicamente. Estaba familiarizada con la terapia de reemplazo hormonal regular, pero no la consideré porque sentía que los riesgos eran demasiado altos y que alterar a la Madre Naturaleza no sería la mejor idea

En el avión que me llevaría a Houston para una venta de joyería en Saks Fifth Avenue, vi un anuncio del Hotze Health and Wellness Center en la revista de Continental Airlines. Me impresionó el hecho de que ofrecieran hormonas bioidénticas hechas principalmente con ingredientes alimenticios, lo que parecía mucho más seguro que el reemplazo artificial de hormonas. Programé una cita e inmediatamente me puse camino a una buena salud.

Nunca sospeché que ahí me tratarían de algunos padecimientos que mis otros médicos habían pasado por alto. Luego de una larga entrevista con muchas preguntas, le resultó obvio al doctor Sheridan que yo tenía un problema tiroideo, que había sufrido desde mi nacimiento. ¿Por qué los distinguidos doctores de Park Avenue no se percataron de esto? Soy un caso “de libro”, tenía todos los síntomas que aparecen en los libros de medicina; hasta yo me había dado cuenta pero cuando me realizaba estudios mi doctor me aseguraba: “¡usted está bien!”, a lo que yo respondía “mi cabello se está cayendo”. Él contestó “no se preocupe, mientras continúe creciendo, está bien”. Por cierto, tenía el cabello mucho más delgado que él, y aún así estoy segura de que creía que mis argumentos eran ridículos. En cualquier caso, tomé Armour Thyroid y muchos de mis síntomas se desvanecieron. Mis ojeras desaparecieron, lo que ningún dermatólogo pudo hacer. Mi fatiga profunda terminó y mi vigor se incrementó; mi problema de peso también se solucionó. ¡Si tan solo pudiera dejar las galletas! El enfriamiento en mis pies y manos se volvió cosa del pasado. Ah, y mi alto colesterol disminuyó (era otro de mis problemas tiroideos, para el que mi doctor anterior solo me recetó Lipitor). ¿Por qué afectar mi hígado con todos estos medicamentos si el problema estaba en la tiroides?

Lo más preocupante era que empezaba a tener ataques de pánico. Nunca tuve miedo, tengo una gran fortaleza emocional de nacimiento; en ese sentido nunca tuve problema con los negocios ni con viajar a otros países a solas. De repente mi asma se convirtió en ataques de pánico, y tenía miedo de dejar la sala de urgencias. Mi prometido me miraba consternado, pues nunca me había visto atemorizada. Gracias a Hotze, descubrí que el problema era hormonal, no emocional como pensaba, y a partir de que comencé con el tratamiento de tiroides y testosterona, no he padecer ningún otro ataque.

Los doctores me sometieron a un tratamiento de progesterona los últimos 14 días de mi ciclo, lo que ayudó a solucionar la resequedad y el dolor durante el sexo (síntomas que me llevaron al Hotze inicialmente). Antes de eso, noté un gran decremento en mi deseo sexual. Mi mamá dijo que si dejara de trabajar por tantas horas, recobraría mis ganas de tener relaciones sexuales de nuevo. Aunque tenía razón en cierta medida, la realidad es que cuando tenía 24 años y trabajaba 6 noches a la semana mientras estudiaba mi carrera universitario sí quería tener relaciones. Ahora estos problemas han desaparecido.

Pero la razón por la que escribo esto no es para relatar mi historia. La razón es que siento que la gente es criada para creer que estos síntomas son parte normal del proceso de envejecimiento de cualquier persona saludable; y que deberíamos resignarnos a que, conforme envejecemos, debemos aprender a vivir con ellos.

Esto no es cierto en realidad. Gracias a los médicos de mente abierta como el doctor Hotze y su equipo, quienes tienen la sabiduría para prever el futuro de la medicina, no tenemos que vivir de esa manera, y que podemos recobrar nuestra salud. Cualquier persona, por más inteligente que sea, encontrará razones para justificar sus síntomas. Por ejemplo:

Estoy aumentando de peso fácilmente: está bien, es parte del envejecimiento..
Tengo ataques de pánico: quizá tengo asuntos emocionales con los que no he lidiado y para los que necesito terapia.!
No tengo ganas de tener relaciones con mi esposo de 15 años: tal vez perdimos la chispa o tenemos problemas que no hemos atendido debidamente.
Mi sistema inmunitario se perturbó: quizá necesito más vacaciones!
Tengo muy alto el colesterol: tal vez necesito comer más pechuga de pollo o pescado o algo.

Las razones detrás de nuestros síntomas nunca están del todo claras, y consideramos todos los factores posibles. Y para la mayoría de los doctores no resultan tan claras tampoco. El cuerpo humano es un complejo instrumento que es difícil de entender. ¿Quién quiere tratar solo los síntomas? ¿No quiere atender la causa? Yo no estaba muy consciente de que, conforme envejecemos y nuestras hormonas cambias, nuestro sistema inmunitario se ve afectado, junto con nuestro peso, sueño, y capacidad de interactuar con los demás. Deberíamos ser capaces de sentirnos bien y vivir nuestra vida al máximo, y hasta ahora la terapia con hormonas bioidénticas luce como uno de los pasos más importantes para quitar los obstáculos que lo impiden.

Planeo pasar muchos años sintiéndome muy bien con la guía de Hotze, e insto a mis amigos a que llamen, soliciten el cuestionario y vean si este programa les puede ayudar con sus problemas de sueño, alergia, asma, tiroides, depresión o cualquier otro síntoma que haya mencionado aquí. Les deseo la mejor de las suertes.

¿Puede identificarse en la historia de Marisa? Póngase en contacto con nosotros y permítanos ayudarle a recuperar su vida!

 

Leave a Reply