LA HISTORIA DE SUSAN – MIGRAÑAS Y ARRANQUES DE IRA

By: | Tags: | Comments: 0 | August 11th, 2015

Recuperé mi vida cuando tomé el control de mi propia salud. Estaba cansada de las migrañas, cansada de estar siempre enojada. Y la mayor parte del tiempo no sabía por qué me había molestado. Le gritaba a la gente en otros coches y nunca antes lo había hecho; cuando lo hacía, me avergonzaba, pero un minuto después, volvía a gritarles.

Sabía que algo no estaba bien porque mi esposo se me quedaba viendo como si yo no fuera de este planeta o bien me hablaba con voz muy suave y condescendiente, como si fuera yo una loca. Un día me molesté tanto hablando por teléfono que lo desconecté, me lo llevé afuera y lo destrocé con un martillo. ¡Imaginen la cara de mi esposo cuando vio que maté al teléfono!

Supe que necesitaba ayuda, y como no tenía idea de dónde empezar, fui con mi médico de cabecera. Luego de hacerme unos exámenes de sangre, se llegó a la conclusión de que estaba pasando por la menopausia. Me recetaron algo de nombre Combi-Patch. Me ayudó un poco, pero no tanto porque mi esposo solía preguntarme: “¿Se te olvidó ponerte el parche?”. Claro que eso me enojaba, por eso me di cuenta de que no estaba funcionando. Luego de unos seis meses, comencé a sentir fuertes dolores de cabeza. No pensé que aquello estuviera relacionado con lo que tomaba porque siempre había tenido dolores de cabeza, así que pensé que solo habían empeorado con la menopausia.

Los dolores de cabeza pasaron a convertirse en migrañas y cada una era peor que la anterior. Fui con un neurólogo y me recetó Topamax, que produjo la extraña reacción de puntos levantados en la lengua. Luego estuvo a punto de recetarme otro medicamento que en algunos casos causaba graves daños al hígado. Me di cuenta de que nadie sabía lo que hacía y luego de atar cabos, dejé de usar el parche hormonal que me había recetado el médico de la familia. Y adivinen: dejé de tener migrañas.

Sin embargo, seguía necesitando ayuda con la menopausia, así que me puse a investigar. Leí varios libros, hablé con varias personas, busqué información en internet y decidí cuál era el camino que debía seguir: el natural. Parecía ser el más seguro y práctico. Escuché sobre el doctor Hotze por su programa de radio y fui a uno de sus seminarios junto con una amiga.

Muchas de las cosas que escuché ahí eran verdad, sobre aquello de que los médicos normales no tenían ni idea y recetaban medicamentos que podían, con el tiempo, acabar con la salud de una persona. Después del seminario pensé mucho en las hormonas bioidénticas y me interesó sobremanera la prueba de tiroides porque yo padecía muchos de los síntomas de la baja función tiroidea.

Hice una cita aunque imaginaba que sería algo cara, pero resultó ser una de las mejores ideas que he tenido. Como tenía anticuerpos de tiroides, el doctor Hotze me recetó Armour Thyroid, que ha hecho maravillas para reducir mis dolores de cabeza y demás síntomas. ¡Ya con eso la visita valió la pena! Le había rogado a mi médico de cabecera que me hiciera pruebas completas de tiroides, pero nunca me hizo la prueba de anticuerpos, con todo y que le había insistido. Era una locura. Después empecé a tomar hormonas bioidénticas, que redujeron mis enojos y comencé a sentirme con una persona normal. Recuperé la energía, empecé a comer comida orgánica. Ahora mi esposo ya no me mira como si no fuera de este planeta. De hecho, creo que nos llevamos mejor que nunca. Le dije que la menopausia era algo difícil, pero si se consigue un balance, una empieza a ver las cosas con mucha más claridad.

Puede identificarse con la historia de Susan? Podemos ayudarle. póngase en contacto con nosotros!

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