LA HISTORIA DE MARTHA

By: | Tags: | Comments: 0 | August 12th, 2015

Es con gran aprecio por la misión que el doctor Steven Hotze tiene para mejorar la salud y el bienestar de las mujeres que cuento mi historia.

Mi vida ha sido bendecida gracias al Hotze Wellness Center. A partir de 1999 mi vida comenzó un rápido colapso al punto de que, para el año 2014, estaba en ruinas. La menopausia me provocó horribles bochornos, noches interminables de insomnio y aumento de peso. Luego fui diagnosticada con osteoartritis. Con la combinación de todos estos padecimientos, ¿quién no se iba a sentir y quedar deprimido? No podía tomar las terapias de reemplazo hormonal tradicionales dados los antecedentes de cáncer de mama en mi familia; sentía que el riesgo era alto como para tomarlo en aras de cierto alivio. Compartí mi lista de padecimientos con muchos doctores familiares y amablemente me informaron sobre sus nombres científicos pero no algo que me ayudara a resolverlos. Me comentaron que estaba envejeciendo y los síntomas son parte de ese costo. Me fui del consultorio con dos prescripciones: píldoras para dormir y antidepresivos. Tiré esta última, y solo hice caso a la recomendación de las píldoras para el sueño porque pensaba que al dormir bien quizá podría solucionar algunos de mis problemas. Me dijeron que ese esfuerzo por atender mi estrés causó, a su vez, muchos problemas, y así decidí dejar mi parte del negocio que mi esposo y yo habíamos emprendido durante los últimos diez años. Quedarme en casa me ayudó ya que no era necesario prepararme para trabajar y solo me dedicaba a atender el quehacer de casa, que era mínimo.

De forma sorpresiva, la reumatóloga que consultaba para mi artritis me ordenó un examen de sangre. El estudio arrojó que mi hormona estimulante de la tiroides se encontraba fuera de su rango normal. La doctora sugirió que solicitara a mi médico familiar el tratamiento de Armour Thyroid, porque ella misma lo tomó con buenos resultados. El médico familiar aceptó con ciertas reservas y la condición de que tendría que practicarme varios exámenes de sangre para medir la efectividad del tratamiento. Empecé, de hecho, a mejorar hasta que el médico familiar me convenció a cambiar a Synthroid argumentando que era un mujer producto y que a muchos de sus otros pacientes les había venido muy bien. Cuando lo tomé, pronto regresé a mi maltrecho estado físico y perdí la esperanza. Me resigné al hecho de que gran parte de mi vida productiva había terminado, así como las actividades en exteriores que mi esposo y yo habíamos disfrutado tanto durante todos estos años.

Un día en el que iba a la tienda por el mandado sintonicé la KSEV en el radio del auto. Escuché “¿está enfermo y cansado de estar enfermo y cansado?”, a lo que respondí gritando “SÍ”, mientras manejaba. Solicité el paquete de información pero no me atreví a enviarlo cuando me di cuenta de los costos. Mi colapso continuó, ya sin estar segura de qué tanto futuro me quedaba por delante. Estaba convencida de que, en caso de enfermarme gravemente, no tendría la fortaleza para recuperarme. Obtuve el paquete de información de nuevo y charle sobre el asunto con mi esposo, quien estaba muy dispuesto a que hiciera una cita y tratar de recobrar mi vida. Cuando le revelé los costos que implicaría, me contestó que ese año habíamos perdido incluso más en nuestras inversiones en la bolsa.

Acudí al Hotze Wellness Center en septiembre del 2004, intuyendo que estaba a punto de tirar mi dinero a la basura y que era tonto esperanzarme en que obtendría ayuda a estas alturas. Sin embargo, en cuanto entré al centro supe de corazón que finalmente había encontrado el camino de regreso a mi buena salud. No encontré curas instantáneas pero tan solo sentirme comprendida y tratada con cortesía me convenció de que había encontrado una respuesta. Volví a tomar Armour, además de hormonas bioidénticas, vitaminas y suplementos. Seguí el régimen alimenticio libre de levadura y me informé más acerca del tema nutricional. Todo esto originó una escalada progresiva hacia el bienestar.

Durante mi periodo depresivo no noté para nada cómo mi maravilloso esposo había tenido su propio colapso. En junio del 2005 sufrió un ataque al corazón y tuvo que someterse a una operación para abrir una obstrucción en sus arterias. De eso no se recuperó como pensaba y se vio incapaz de hacer las cosas que siempre había disfrutado. Finalmente lo convencí de programar una cita en el Hotze Wellness Center el pasado noviembre, después de todo quizá perderíamos ese dinero en la bolsa de nuevo. Para la navidad del 2005, mi esposo ya había empezado su propia escalada hacia el bienestar y la buena salud.

Le agradezco a Dios todos los días por haberme encontrado con el doctor Hotze y a todo su maravilloso equipo de doctores y colaboradores. Recuperé mi vida y pronto también la de mi esposo. Tenemos muchas ganas de disfrutar nuestra tercera edad y hacer todas esas cosas que planeamos para el retiro. En caso de que se lo esté preguntando, mi esposo convino conmigo el otro día que, en vez de invertir en la bolsa, usaremos el dinero para comprar un par de caballos y algunas cabezas de ganado. ¡La vida es grandiosa!

¿Puede identificarse en la historia de Martha? Póngase en contacto con nosotros y permítanos ayudarle a recuperar su vida!

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