LA HISTORIA DE SHARON

By: | Tags: | Comments: 0 | August 11th, 2015

Estaba a bordo de un vuelo de Southwest Airlines, cansada, aburrida; saqué la revista del bolso del respaldo del asiento enfrente del mío. Nunca había tomado la revista de alguna aerolínea, pero la abrí y leí el testimonio de una mujer. No sabía de qué iba, pero empecé a leer. Conforme avanzaba, pensé que la mujer hablaba de mí.

Me casé por segunda vez a los 47 años, luego de 18 de soltería. Había pasado 15 años casi siempre de viaje por trabajo y eduqué a dos hijos como madre soltera. Nunca supe qué era lo que me pasaba, pero de alguna forma, la mujer de la revista sí. Seguí leyendo porque me sentía cansada: un año antes me habían diagnosticado asma, urticaria, aumenté de peso, entré en depresión y tenía tiempo de no dormir bien. La mujer me dijo que me sentiría mejor en tres meses si seguía el programa del que hablaba. Dijo también que ella se sentía deprimida, cansada, y que los doctores querían que tomara antidepresivos. Igual que a mí. Como toda la vida he sido una persona proactiva, que se ejercita y se alimenta de forma saludable, nunca consumí drogas ni fumé, quizá tomaba una copa de vez en cuando, pero hasta ahí. Consulté a varios médicos y leí lo que pude, pero los doctores no hacían caso de mis quejas. Me sometieron a algunas pruebas y determinaron que mi función tiroidea era baja, pero nunca me recetaron medicamentos. Me diagnosticaron una enfermedad autoinmunitaria, pero que no tenía solución.

Leí todo el testimonio y arranqué esas hojas de la revista. Cuando llegué a casa ingresé al sitio electrónico y respondí a los cuestionarios. ¡Bingo! Sentí que por fin alguien sabía lo que me pasaba, sentí que validaron mis quejas. Llamé para programar una cita. El equipo se portó de lo más amable y hablaron conmigo un buen rato antes de hacer algo. Me convencieron. Aunque vivía en California, no me detuve y reservé un vuelo para ir a Katy, Texas para que me examinaran.

Parecía que el doctor sabía exactamente lo que estaba buscando. Me hicieron algunos exámenes de sangre y otros que no me había hecho nadie. Me hicieron un electrocardiograma, pruebas de osteoporosis, menopausia, fatiga suprarrenal, tiroides y varias más. Al final, volé de vuelta a casa.

Unos días después me llamaron para darme los resultados. No tenía tiroides y me faltaban muchísimas hormonas. El conteo de levadura también estaba fuera de lo normal. Tomé la medicina que me recetaron y creo que en menos de tres meses ya dormía y me sentía como nueva.

Ha sido el dinero mejor invertido en mi misma. El Hotze Health and Wellness Center salvó mi vida.

Seis años después estoy prosperando como nunca. Gracias, doctor Hotze.

Sharon

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