LA HISTORIA DE TERRI – PÉRDIDA DE MEMORIA E HIPOTIROIDISMO

By: | Tags: | Comments: 0 | August 11th, 2015

“Recuerdo una vez que él (el ginecólogo) y el psiquiatra me dijeron que yo había inventado la mayoría de los síntomas.”

Para saber quién soy, primero deben saber en dónde he estado.

Llevo veinte años casada con Patrick. Hemos sido guardianes de 23 niños, adoptado 5 y procreado uno, Adam.

Sufrí cinco abortos involuntarios antes de quedar embarazada con Adam. Ningún médico pudo darme un diagnóstico completo de por qué, pero durante mi embarazo de Adam, pasé en total ocho semanas en el hospital, casi siempre por la deshidratación causada por tanto vómito. Fue como un gravísimo caso de gripe que duró no unos días, sino nueve meses. La relación con mi ginecólogo parecía ser íntima pero distante a la vez. Nunca olvidaré a los otros especialistas que llevó a mi habitación en el hospital, entre ellos un psiquiatra, para descubrir por qué estaba enferma en todo momento. Recuerdo una vez que él y el psiquiatra me dijeron que yo había inventado la mayoría de los síntomas. Sentí ganas de gritarle y decirle que yo era una empresaria inteligente, con título universitario, NO una mujer con un desequilibrio mental que para atraer la atención se inventa síntomas psicosomáticos de náusea hasta el punto de la deshidratación.

Ahí empezaron mis problemas de salud. Después de dar a luz, seguí con una serie de problemas de salud que nunca antes había experimentado.

Sufrí de sinusitis, bronquitis, asma, alergias, sensibilidad al humo y perfumes y lagrimeo constante. Cuando tocaba mi periodo me ponía igual que con los resfriados: migrañas, inflamación, cólicos, tomaba MUCHO MIDOL. Abusé de los antibióticos y trabajaba de sol a sol para mantener mi negocio, ser una buena esposa, hija y madre. Y así logré mantener el balance de mi vida durante 13 años.

Los últimos dos años batallé para seguir con el mismo equilibrio. Comencé a tener problemas para dormir más de dos horas seguidas por las noches y, por lo tanto, en el día me sentía tan exhausta, que no podía cumplir con mis obligaciones de familiares y de empresa. La mayoría de las veces no quería siquiera salir de la cama. Además, ya no sentía ningún deseo sexual.

Aunque hace tres años comencé a darme cuenta de algunas señales de pérdida de memoria, no les di importancia porque supuse que sería el estrés. Sin embargo, en agosto de 2004 . Ya no era la única persona que se daba cuenta de mis problemas de memoria; mi esposo, hijos, empleados comenzaron a preocuparse. Me asusté porque pensé que sería el inicio del Alzheimer. Hace unos meses caí en una depresión, perdí la motivación, me asaltó el mal humor, aumenté de peso, mi apariencia era un desastre, sentí que el pelo se debilitaba y empecé a usar pelucas, sentí rigidez e inflamación en manos y articulaciones. Ya casi no usaba maquillaje ni me arreglaba para salir. Quería ver a algún médico, pero no sabía por dónde empezar y mi pasada experiencia con el ginecólogo me había vuelto escéptica y ya no creía que los doctores pudieran ayudarme. Me daba vergüenza no haber consultado con ningún médico en 13 años y sentí que al escuchar mis síntomas me creerían hipocondríaca.

Un día de descanso en diciembre de 2004 veía la tele en cama y apareció Suzanne Somers en un programa de revista para hablar de su nuevo libro, The Sexy Years. La escuché y sentí que se dirigía a MÍ. Salí inmediatamente a comprar su libro y lo leí de cabo a rabo en una sola noche. Al día siguiente, busqué en internet “terapia de reposición de hormonas bioidénticas Houston” y di con el Hotze Health and Wellness Center. Tomé los cuatro exámenes que encontré en la página y me di cuenta de que todos validaban mis problemas y supe que podían ayudarme. Lo hablé con mi esposo y, con su apoyo, llamé para programar una cita. El 13 de diciembre tuve mi primera consulta con el doctor Ellsworth y su equipo. Salí sintiéndome mejor, con esperanzas, respetada y confiada en que había encontrado a un grupo de proveedores de salud que me ayudarían hasta ser de nuevo yo misma. Lo primero que hice para recuperar mi vida fue vender mi negocio y renunciar a los dos consejos directivos de los que era parte.

La primera señal importante de mejora apareció durante el primer mes, en los días de mi ciclo menstrual. No tuve migraña, náusea, inflamación, cólicos, síntomas de gripe y NO TOMÉ MIDOL. Fue fácil, cómodo y el periodo vino y se fue sin hacer ruido. ESE FUE EL PRIMER MILAGRO.

Durante el segundo mes noté un retroceso por el programa de alimentación sin levadura y temí que todas las mejoras que había visto en mis horas de sueño y niveles de energía fueran solo ilusiones. Sin embargo, pasado el periodo de retroceso, se notaron las mejoras. Bajé de peso y ya podía dormir de cuatro a cinco horas seguidas, mantenía conversaciones sin perderme en mis pensamientos con tanta frecuencia. Volví a la iglesia y tuve la suficiente energía como para contratar a un entrenador personal y comencé a ejercitarme con mi esposo tres días a la semana. Para el tercer mes ya había bajado casi siete kilos, volvió mi agudeza mental, tenía el pelo más saludable, mi complexión era más clara, ya no lagrimeaba, comencé a jugar tenis y podía dormir varias noches seguidas sin usar Afrin.

Para el cuarto mes me sentía tan bien que decidí inscribirme al concurso de belleza Señora Texas, Estados Unidos / Señora Estados Unidos. Tomaba 50 cápsulas de vitaminas diarias y las pastillas de hormonas y para la tiroides que mi madre había temido y rechazado. Aunque en ese momento había comenzado a creer en ellas y me dijo que había vuelto a ser la Terri de 15 años atrás. Fui a Dallas para participar en el concurso, armada con mi recién encontradas salud, confianza y cuerpo. Tenía miedo de quedarme paralizada o bien, olvidar el punto de la pregunta que me harían en el escenario. Pero no pasó. Gané el premio en la categoría de traje de baño (y le gané a algunas muchachas de veintitantos) y mantuve la entrevista, con sus cuatro preguntas en el escenario, con confianza, así que gané el título de Señora Texas.

Ha sido maravilloso y emocionante ver los cambios en mi vida, familia, salud y corazón desde el momento en que comencé a temer por el Alzheimer, el pasado otoño.

Siempre he creído que: “A quien mucho se le da, mucho se le pide”; he recibido muchas bendiciones. Mi esposo es mi mejor amigo, luego de tantos años; mis hijos me han colmado de amor y apoyo; mi padre en el cielo me devolvió mi salud y me dio la oportunidad de compartir mi historia como Señora Texas. Siento que es mi deber hacerlo.

Muchas personas en nuestras vidas influyen en los éxitos que conseguimos. El mayor de todos para mí ha sido Pat, mi esposo, que ha estado a mi lado durante veinte años, en el embarazo, los abortos involuntarios, las adopciones, el cuidado de niños, partos, ser padres de adolescentes, fallos, decisiones de negocio, cambios de vida… y en cada una de las etapas me ha aceptado tal cual y me ha motivado para buscar siempre la felicidad.

Entre tantas cosas, no puedo olvidar el efecto positivo que el equipo del Hotze Health and Wellness Center ha tenido en mi vida. Gracias por devolverme la esperanza y, doctor Ellsworth, gracias por devolverme la fe en los doctores y en su especial atención en las vidas de sus pacientes. Sigo sin creer que se haya acordado de mí luego de la primer consulta. He conocido a muchos de ustedes durante los últimos cinco meses y cada uno me ha ofrecido su bondad, profesionalismo y esperanza. Doctor Hotze, gracias por estar dispuesto a seguir la sabiduría de Dios en lugar de la de los hombres y gracias por darme la oportunidad de darles las gracias.

¿Se identifica con los síntomas de Terri? ¿Siente que pierde la memoria? Podemos ayudarle.  Haga clic aquí para ponerse en contacto con nosotros!

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